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El trabajo de tus sueños NO existe.

  • Foto del escritor: rbkcanal
    rbkcanal
  • 8 mar 2018
  • 4 Min. de lectura


Ay. Durísimas declaraciones, lo sé.

Déjame que te explique, por fa.


Si me lees desde hace un tiempo, habrás notado que he cambiado la cabecera de la web. Si no te has dado cuenta, tranqui, no pasa nada. Pero sí, la he cambiado hace poco. Donde antes había un brillante y jugoso “hola, me llamo Rebeca y quiero que consigas la vida laboral de tus sueños”, ahora tan solo podrás leer un seco y nada comercial “hola, me llamo Rebeca y quiero que consigas el trabajo que mejor encaje contigo”.


Pero es que no quiero engañarte.

En serio.

Se acabó la fantasía.

Se acabaron las mentiras y los claims de neón de gurús y coach.

Ya no hay trampa ni cartón.

Ni brilli-brilli de ese que me da un poquito de urticaria.

Lo siento.

Lo siento mucho.

Lo siento de verdad.


Resulta que te he estado mintiendo todo este tiempo. Pero no solo a ti, también a me he estado engañando a mí misma. He estado todo este tiempo viendo la vida laboral desde la colina de mi idealismo. He estado todo este tiempo pensando [ingenuamente] que ahí afuera, en este cambiante y escurridizo mercado laboral, habría un trabajo perfecto y maravilloso esperándome. Una empresa innovadora, respetuosa formada por personas buenas y sinceras que me abrirían sus puertas de colores de par en par hasta una salita enmoquetada en la que, sobre una mesa de cristal perfectamente iluminada, un contrato indefinido y un boli de plata esperarían pacientes a que los firmase. También, durante mi delirio, llegué a pensar que si no conseguía esto antes de los 33, me pasaría el resto de mi vida construyendo esa empresa perfecta, (v).


jajajaja


Me entra la risa.


He estado todo este tiempo viviendo en una película de Disney.

Creyéndome una ilusión.

Un cuento de hadas.

Pero ya he despertado.


Aquí, en este mundo REAL, no existe el trabajo ideal. No. No existe la empresa ideal. No existe el jefx ideal. Ni los compañerxs ideales. Ni siquiera aunque la crees tú mismx con tus propias manos (algún día te contaré cómo, un día, curriculumuve se convirtió en un gran monstruo verde que amenazaba con comerme viva cada lunes por la mañana)

Aquí, en el mundo REAL, existen trabajos, empresas y profesionales con sus caras brillantes y sus caras oscuras. Con sus partes buenas (flexibilidad, buen ambiente, autonomía) y con sus partes malas (el jefe egocéntrico de turno, las políticas caducadas del siglo pasado, algún que otro proceso digno de estudiar por complejo, compañeros tóxicos…).

Es inevitable. Todo en la vida tiene sus partes buenas y sus partes malas.


¿Entonces qué propones Rebeca?

¿Vas a cerrar (v) ahora que ya no existe ninguna “vida laboral de tus sueños”?


Nain. Nada de eso.


Propongo que el cambio, el verdadero gozar de la vida laboral, de disfrutar de tu trabajo, pasa por comprender la vida laboral con sus partes buenas y sus partes oscuras. Todo tiene una razón de ser. Yo que sé. Puede que tu jefa sea una rancia porque vete tú a saber qué le ha pasado cuando era pequeña que ha hecho que hoy en día se comporte como un basilisco en cada reunión. No podemos juzgar así a la ligera a todo el mundo, sin más información. El conocimiento es lo único que nos libera de verdad. Tras entender, debemos aceptar que habrá situaciones que podamos cambiar en nuestro entorno laboral y otras que no. Que se nos escapen, que no podamos cambiarlas o que directamente no tengamos que cambiarlas porque han de ser así. El verdadero cambio se da cuando somos nosotrxs los que cambiamos. Cuando somos conscientes de que no existen trabajos “ideales” ni “buenos” ni trabajos “malos” sino que somos nosotros mismos los que los interpretamos según nuestras creencias, momentos vitales y expectativas.


Te pondré un ejemplo muy visual para que lo entiendas.


En agosto de 2016 me pasé un mes trabajando “ilegalmente” en Fuerteventura. Me alojaba en un hostel gratis a cambio de limpiar la casa y atender a los huéspedes. Mi tareas abarcaban desde limpiar váteres, escobilla en mano, hasta hacer camas, pasar la aspiradora (bendita aspiradora en un lugar de playa) y fregar las tazas del desayuno de italianos resacosos. ¿Y sabes qué? Que ese fue el mejor trabajo que he tenido hasta la fecha. Limpiar váteres ilegalmente en un pueblo perdido al norte de una isla cerca de África. Te lo juro que me muera ahora mismo. Jamás me había sentido tan en paz como cuando me arrodillaba en aquellos baños para fregar la taza del váter. Podía hacerlo en bikini, escuchando música con mi MP3 y a la hora que me diera la gana. La escobilla, el váter y yo. Nada más. Sin ordenadores, sin métricas, in KPI’s, sin jefes, sin tendencias fashionistas, sin “éxito” tatuado en las dos manos. Mi única misión era dejar esas tazas de váter bien limpitas y relucientes. A cambio de eso podía disfrutar de un mes de vacaciones haciendo lo que más me gusta en el mundo que es pasarme mil horas leyendo en la playa. Todo tenía sentido. Por fin todo cobraba sentido. Era feliz. Muy feliz.

Dejé aquel trabajo porque resonaron en mi cabeza las voces del peso de la sociedad “¿pero nena, tú limpiando váteres? Por favor...” y volví corriendo a la carrera de la rata, al mundo competitivo, al mercado laboral, a la vorágine de los likes y del reconocimiento. Abandoné el paraíso porque limpiar váteres no es considerado un trabajo “cool”. A veces, cuando me agobio mucho y paso por fases complicadas, recuerdo aquel váter y aquella escobilla como mi pequeño remanso de paz y pis.


Así que no.

Lo siento.

No existe el trabajo ideal.


Lo de limpiar baños estuvo bien para el momento vital en el que estaba pero era cero creativo y no hubiese aguantado mucho más tiempo haciendo algo tan rutinario.


No existe el trabajo ideal ni tampoco trabajos buenos ni trabajos malos.

Existen trabajos y punto.

El poder vivir una vida laboral plena consiste en meterte bien al fondo de ti mismx para identificar tus necesidades y requisitos. Después salir ahí afuera a buscar un trabajo lo más acorde posible a tu momento vital. Aún a sabiendas que va a tener sus momentos de gloria y sus días de tirar el ordenador por la ventana y marcharte a limpiar váteres a Fuerteventura ;)




R.

 
 
 

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